Quince años después de su histórica victoria en la Western States 100 de 2011, Kilian Jornet afronta una nueva edición de la legendaria prueba californiana con una perspectiva muy diferente. Tras finalizar tercero en 2025, una participación que significó su regreso a la prueba desde precisamente el triunfo de 2011, el corredor catalán asegura que esta vez llega con una preparación mucho más específica y con una comprensión más profunda de una carrera que, durante mucho tiempo, sintió ajena a sus características. En una entrevista concedida a iRunFar, Jornet explicó que decidió regresar a Western States justo al cruzar la línea de meta el año pasado.
Quince años después de su histórica victoria en la Western States 100 de 2011, Kilian Jornet afronta una nueva edición de la legendaria prueba californiana con una perspectiva muy diferente. Tras finalizar tercero en 2025, una participación que significó su regreso a la prueba desde precisamente el triunfo de 2011, el corredor catalán asegura que esta vez llega con una preparación mucho más específica y con una comprensión más profunda de una carrera que, durante mucho tiempo, sintió ajena a sus características. En una entrevista concedida a iRunFar, Jornet explicó que decidió regresar a Western States justo al cruzar la línea de meta el año pasado.
"En 2010 y 2011 no disfruté realmente de la carrera. Me costaban los tramos rápidos y llanos, además del calor. Sentía que no era el tipo de corredor que soy. Pero el año pasado, gracias a una preparación más específica, disfruté mucho más y terminé sintiéndome fuerte. Ahí supe que quería volver".
Sin embargo, la preparación para la edición de 2026 no ha sido perfecta. Una lesión condicionó las últimas semanas de entrenamiento, aunque el atleta asegura haber aprendido a aceptar este tipo de contratiempos. "No sirve de nada pensar qué habría pasado sin la lesión. Ocurrió, y el objetivo es llegar a la salida en las mejores condiciones posibles", afirmó. Aun así, se mostró confiado por el trabajo realizado tanto en la adaptación al calor como en la preparación específica para el recorrido.
Jornet espera una edición especialmente abierta y con un nivel muy superior al de temporadas anteriores. Cree que muchos de los jóvenes corredores que debutaron el año pasado llegan ahora con mayor experiencia, mientras que veteranos como Jim Walmsley o Hayden Hawks aportan un enorme conocimiento de la prueba.
"Creo que veremos un grupo muy numeroso corriendo muy rápido desde el principio. El año pasado el calor terminó marcando diferencias, pero este año las temperaturas serán algo más suaves y probablemente el ritmo se mantenga durante más tiempo".
El catalán considera que Western States es una carrera donde la resistencia mental y la capacidad de mantener un ritmo constante pesan más que la fuerza en las subidas o bajadas técnicas. "Cada vez vemos estrategias más inteligentes. Los corredores saben esperar su momento y conservar fuerzas para las últimas horas de carrera. Creo que esa tendencia seguirá creciendo".
Después de competir en la prueba en 2010 y 2011 y regresar quince años más tarde, Jornet reconoce que algunas cosas permanecen intactas. "La esencia sigue siendo la misma. El ambiente, los voluntarios, las estaciones de asistencia y la llegada a Auburn mantienen exactamente el mismo espíritu".
No obstante, también observa cambios importantes. El crecimiento del público, especialmente en Foresthill, y la profesionalización de todos los aspectos relacionados con el rendimiento han transformado la competición. "Antes todo era mucho más improvisado. Ahora la refrigeración, la nutrición y la estrategia están mucho más estudiadas. La cantidad de hielo que utilizamos o la planificación del avituallamiento son completamente diferentes respecto a hace quince años".
Más allá de la competición, una parte importante de la conversación giró en torno a la conservación del medio ambiente. Tras recorrer durante semanas el oeste de Estados Unidos en su proyecto States of Elevation, Jornet quiso poner en valor el sistema de tierras públicas estadounidense. "Muchas veces damos por hecho que podemos correr por parques nacionales, bosques públicos o zonas protegidas. Pero eso solo es posible porque existen políticas de conservación. Si dañamos estos lugares, ese daño no desaparece. Son ecosistemas que albergan millones de especies de plantas, animales y microorganismos esenciales también para nuestra propia supervivencia. La naturaleza no entiende de países. Siempre digo que no somos propietarios de la tierra; simplemente la tenemos prestada de las próximas generaciones. Nuestra responsabilidad es entregarla en las mismas condiciones para que nuestros hijos y quienes vengan después puedan disfrutarla igual que nosotros".