Aunque sudar y pasar calor es muy incómodo, es esencial para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. A pesar de que no es nada agradable, en realidad sudar es una "poderosa herramienta evolutiva" con más beneficios de los que podemos creer. Así lo asegura el experto en rendimiento deportivo y autor bestseller Bill Gifford, que ha concedido una entrevista a Mundo Deportivo con motivo de la publicación de su último libro, Nacidos para sudar (Grijalbo).
Aunque sudar y pasar calor es muy incómodo, es esencial para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. A pesar de que no es nada agradable, en realidad sudar es una "poderosa herramienta evolutiva" con más beneficios de los que podemos creer. Así lo asegura el experto en rendimiento deportivo y autor bestseller Bill Gifford, que ha concedido una entrevista a Mundo Deportivo con motivo de la publicación de su último libro, Nacidos para sudar (Grijalbo).
¿Qué idea errónea sobre el calor y el sudor considera más urgente desmentir desde una perspectiva de salud y rendimiento?
Durante mucho tiempo se creyó que el calor disminuye el rendimiento deportivo y que era potencialmente peligroso para los atletas. Si bien ambas afirmaciones son ciertas, a medida que las competiciones se vuelven más cálidas, los atletas inteligentes han comenzado a utilizar métodos de entrenamiento y adaptación al calor, como ejercicios de baja intensidad en condiciones de alta temperatura, para mejorar su rendimiento.
Lo sorprendente es que estas adaptaciones también mejoran el rendimiento en condiciones más frescas. Este es un descubrimiento relativamente reciente en la ciencia del deporte, pero muchos entrenadores y atletas están muy entusiasmados con el potencial de utilizar el calor de forma segura e inteligente.
¿En qué sentido la sudoración no es solo una respuesta corporal incómoda a la temperatura, sino también un signo de adaptación fisiológica?
Somos el único animal que suda para refrescarse. Los humanos evolucionamos en condiciones al menos tan calurosas, si no más, que las actuales. Por eso, la sudoración fue una poderosa ventaja evolutiva: nos otorgó una gran ventaja sobre otros animales. Podíamos buscar alimento y cazar durante las horas de más calor, y también adaptarnos a esas condiciones.
Un cambio que se produce al adaptarnos al calor es que sudamos más, no menos; esto se debe a que nuestro sistema de enfriamiento se vuelve más eficiente. Otro efecto de la adaptación al calor es que nuestra frecuencia cardíaca disminuye, es decir, late más despacio con un mismo nivel de esfuerzo. Esto mejora nuestro rendimiento deportivo y nos ayuda a mantener la calma mental.
El tercer efecto que se produce bajo estrés térmico es que nuestras células producen proteínas de choque térmico, un mecanismo de respuesta celular al estrés que ayuda a reparar otras proteínas clave en la célula, mantiene la integridad de nuestro ADN y elimina los desechos celulares.
¿Dónde está el límite entre usar el calor como herramienta para la salud y exponerse innecesariamente, o incluso de forma peligrosa? Fisiológicamente, es importante mantener la temperatura corporal central por debajo de los 40 °C, pero lo más importante es conocer tu propio cuerpo y tus límites. Aquí tienes algunos consejos prácticos: