Uno de los errores más habituales entre corredores no es beber poco. Es pensar que la única solución al calor o al cansancio consiste en beber cada vez más agua. La hidratación es importante, pero como ocurre con muchas cosas en el running, el exceso tampoco suele ser una buena idea. Tan problemático puede ser quedarse corto como intentar compensarlo todo bebiendo continuamente.
Uno de los errores más habituales entre corredores no es beber poco. Es pensar que la única solución al calor o al cansancio consiste en beber cada vez más agua. La hidratación es importante, pero como ocurre con muchas cosas en el running, el exceso tampoco suele ser una buena idea. Tan problemático puede ser quedarse corto como intentar compensarlo todo bebiendo continuamente.
La realidad es que el cuerpo dispone de mecanismos muy eficaces para regular los líquidos. El objetivo no es correr completamente hidratado en todo momento ni terminar un entrenamiento sin haber perdido ni un gramo de peso. El objetivo es mantener un equilibrio razonable que permita entrenar, rendir y recuperarse correctamente.
Lo primero que conviene saber es que no existe una cantidad universal de agua que sirva para todos los corredores. Las necesidades cambian según el peso corporal, la temperatura, la humedad, la intensidad del entrenamiento y la capacidad individual de sudoración. Dos personas que corren juntas pueden perder cantidades muy diferentes de líquido.
Por eso, uno de los mejores indicadores sigue siendo algo tan simple como la sed. Durante años se popularizó la idea de que había que beber antes de tener sed, pero hoy sabemos que en muchos entrenamientos recreativos el propio organismo es bastante bueno indicando cuándo necesita líquidos.
Hidratarse durante el día, factor claveEl problema aparece cuando se ignoran las señales durante mucho tiempo o cuando las condiciones ambientales son especialmente exigentes. En verano, por ejemplo, las pérdidas por sudor pueden aumentar considerablemente y la hidratación requiere algo más de atención.
Es importante hidratarse durante el día para afrontar con garantías el entrenamientoAGENCIASUn error muy frecuente es llegar al entrenamiento ya deshidratado. Después de varias horas de sueño, muchas personas salen a correr sin haber bebido nada. Un simple vaso de agua al levantarse suele ser suficiente para empezar en mejores condiciones.
La duración del entrenamiento también importa. Para una salida suave de 30 o 40 minutos, especialmente en condiciones moderadas, muchas veces no es necesario beber durante el ejercicio. El cuerpo dispone de reservas suficientes para gestionar ese esfuerzo sin problemas.
El gran error: beber grandes cantidades de aguaCuando el entrenamiento se acerca o supera la hora de duración, especialmente si hace calor, empieza a tener sentido plantearse una estrategia más activa. No porque exista un riesgo inmediato, sino porque mantener cierto equilibrio de líquidos ayuda a sostener mejores sensaciones y facilita la recuperación posterior.
Aquí aparece otro error muy común y es intentar beber enormes cantidades de golpe. El estómago tiene una capacidad limitada para absorber líquidos. Si introduces mucha agua en poco tiempo, es fácil sentir pesadez, molestias digestivas o esa desagradable sensación de ir corriendo con el estómago lleno.
Por eso suele funcionar mejor beber pequeñas cantidades de forma progresiva que intentar compensarlo todo de una vez. El objetivo es ayudar al organismo, no crear un problema adicional.
La importancia de los electrolitosTambién conviene recordar que cuando sudamos no solo perdemos agua. En entrenamientos largos o en días especialmente calurosos también se pierden minerales, especialmente sodio. Por eso, en determinadas situaciones, una bebida con electrolitos puede ser más útil que simplemente aumentar la cantidad de agua.
Otro aspecto importante es la recuperación. Muchas veces la hidratación no se gana ni se pierde durante el entrenamiento, sino en las horas posteriores. Recuperar líquidos poco a poco, acompañados de una alimentación normal y equilibrada, suele ser suficiente para la mayoría de corredores recreativos.
Un truco sencillo consiste en observar el color de la orina durante el día. Sin obsesionarse, un color excesivamente oscuro puede indicar que falta hidratación, mientras que una orina completamente transparente durante todo el día puede sugerir que se está bebiendo más de lo necesario.